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Buscando a Carol… (pt. 1)

14/08/2009

 

Demián parpadeó  un par de veces, no contuvo el mirar hacia abajo y darse cuenta que ya estaba en el segundo piso del Edificio, a un balcón de la habitación de Carol, esquivó como pudo las últimas rejas,  difíciles más no imposibles, para poder llegar al balcón de Carol sin recordar siquiera como fue que llegó hasta ahí. Se bajó de los barandales y pisó por fin el suelo del balcón de ese cuarto que alguna vez Carol le había dicho era suyo. Entró deslizando la ventana hacia un lado para darse paso al cuarto, mientras las cortinas blancas bailaban entretenidas con el viento;  la vio ahí observándolo, parada frente a la ventana, justo delante del closet, vestida con un precioso vestido largo tipo cocktail, le sonrió y se sentó en la cama ubicada justo a un lado de la ventana, Demián se sentó junto a ella y sintió un alivio al ver por fin cumplida la finalidad de su objetivo. Dio un breve respiro mientras trataba de dejar de sudar por el esfuerzo de haber llegado hasta ahí, se dejo caer en el colchón y sonrió, – Es bastante difícil llegar hasta aquí-, exclamó con una sonrisa y sus ojos cerrados.

En ese momento empezó a escuchar pasos, como si se acomodaran papeles, como si se abrieran y cerraban cajones y cajas , como si se ordenara y buscara algo al mismo tiempo en el ático del edificio, por el sonido le quedaba claro que eso que se buscaba era importante ya que el sonido era constante, lo que sea que se había perdido, debía ser muy importante; pero no le importó y volteó a ver el balcón por donde había llegado, de repente se dio cuenta de que el balcón que hace un par de minutos había logrado conquistar, había cambiado por completo, ahora estaba totalmente forrado de rejas, simulaba una hermosa jaula donde solo las aves preciosas desperdician su vida en un lugar digno de estás, pero limitado, Démian estaba desorientado por como la estructura de un balcón inanimado había cambiado en cuestión de minutos y justo antes de que pudiera hacer una pregunta o queja, escucho una voz que decía,- pero aún así llegaste-, Demián se percató de que no era la voz de Carol la que escuchaba así que volteó bruscamente a dirección de Carol  y en vez de verla, vio de frente a Aída, una de las amigas de Carol, vistiendo una toalla en su cuerpo solamente y otra toalla alrededor de su cabello.

Demián se paró de la cama bastante desconcertado por las bromas que la realidad le jugaba, el ruido del ático aumentó, ahora parecía más búsqueda sin propósito de ordenar, sino todo lo contrario, alguien se estaba desesperando alguien se estaba dando por vencido.

  Volteó al piso y pensó que hacer un par de segundos, levantó la cara hacía Aída y le preguntó,-¿donde esta Carol?-, Aída contestó,- su cuarto esta frente al mío, por el otro lado del edificio, pero supongo que eso ya deberías de saberlo, de cualquier forma no se encuentra ahí, está en el salón de castigo por haberse negado a obedecer las órdenes de no salir la noche que se conocieron, solo para verte, porque alguna vez te vio pasar desde afuera y se propuso conocerte, pero no te preocupes habremos de escaparnos como siempre.- le dijo Aída con la mirada pérdida, como si ella estuviera en otro lado totalmente; Demián aún confundido, pensó que no debía de arriesgarse a ser visto por las madres, así que al ver que ahora el balcón no era una salida viable, le preguntó a Aída cual era la forma más rápida y segura de salir de ahí. No estaba muy convencido de salir de la habitación de Aída como si nada, pero ella claramente le había dicho que a esa hora no había ninguna Religiosa en ese piso, cuando de repente se escuchó el timbre de una campanita recorriendo con su ligero sonido todo el piso, a lo que Aída rápidamente dijo,- ¡Demonios!, es una revisión de rutina, todas las Religiosas se dirigen a este piso para checar cada cuarto y además ¡ellas huelen las mentiras!-, Aída aún en toalla pensaba que hacer  caminando de un extremo a otro de la habitación y Demián sin poder tener más de cinco minutos para relajarse, no podía pensar claramente por la adrenalina que lo acompañaba en ese lugar y por ese intenso ruido originado en la planta alta.

-¡Rápido,  métete debajo de la cama!-, fue lo más listo que Aída pudo pensar en ese momento, claro que era una idea más de lo que Demián había podido pensar, por lo cual, obedeció sin comentarios. Alguien tocó la puerta del cuarto de Aída, -Aída, vamos a entrar-, acto seguido se abrió la puerta y un par de religiosas aparecieron del otro lado, lentamente avanzaron al interior del cuarto, miraron alrededor, abrieron un par de cajones y la puerta del baño, después una de las madres volteó a ver a Aída y le dijo, -¿Está todo bien querida?-, Aída tragó saliva brusca y fuertemente, trato de amarrar una sonrisa en sus labios y volteando hacia la religiosa dijo,- ¿Por qué no habría de estarlo madre?-, a lo que esta respondió, -No lo sé,¿ como que huele extraño no?-, mientras miraba fijamente a los ojos de Aída, y ella no pudo más automáticamente rompió en llanto y se dejó caer de rodillas tapando su rostro con sus manos. Las madres que estaban revisando otros cuartos, escucharon un silbatazo e inmediatamente dejaron de revisar y se dirigieron corriendo hacia el cuarto donde se les solicitaba,  revisaron exhaustivamente hasta que encontrar a Demián debajo de la cama.

Demián reaccionó conforme a instinto y salió corriendo de la habitación, una de las madres lo alcanzó a sujetar de la camisa que llevaba puesta, pero él no se detuvo, como pudo consiguió quitarse su camisa en cuestión de segundos y en pleno movimiento, no les sería fácil detenerlo, rápidamente se dirigió hacia unas escaleras que suponían ir hacia abajo, un piso más cerca de la libertad, un piso más lejos de esa dimensión absurda que le jugaba una broma y un piso más lejos de ese molesto ruido de pasos alarmados, gastados y aturdidos, caminando agresivamente por ahí. Llegó  al primer piso del edificio, sin playera y confundido, no sabía si izquierda o derecha eran la dirección correcta, entonces alguien lo jaló del pantalón, automáticamente se encontró sentado en un círculo de  personas intercaladas, hombre y mujer, con él eran ocho y estaban exactos, consternado y sin playera, Demián se sentó en el suelo con ellos y trató de aprender el juego que jugaban, pero solo veía una biblia en medio del círculo que ellos formaban y sin poder entenderlo solo se quedó sentado, para su fortuna otros dos muchachos tampoco tenían playera por alguna extraña razón, pero desde hacía algún tiempo en ese lugar no había otro tipo de razones. Pasaba desapercibido, pensó que por primera vez en el día, el universo estaba de su lado. Las madres bajaron apresuradamente en fila y sin ver detenidamente a los chicos sentados en el primer piso, continuaron hasta la planta baja. Demián un poco relajado por ver que las religiosas bajaron preguntó, – ¿A qué se debe ese ruido tan intenso del ático, porque por más que baje de pisos o me aleje del techo, lo escucho cada vez más fuerte y más brusco.-, todo los chicos que estaban alrededor de él rieron, y uno de ellos dijo,- Sabes yo también solía preguntarme que eran esos ruidos, y se supone que aquí me ayudaran a dejar de escucharlos.- y todos empezaron a soltar carcajadas al respecto al unísono, por tres y medio segundos exactos, para que después todos volvieran a callar;  Demián confundido y alarmado pensó que lo mejor era salir de ahí, así que volteó a preguntarle a una joven junto a él, cuál sería la salida más cercana, justo cuando ella estaba a punto de contestarle, él sintió como alguien le tocaba suavemente la entrepierna, rápidamente Demián se volvió tirando un golpe hacia esa persona, frenó el golpe justo a tiempo al ver que era una  mujer y le preguntó porque ella lo había hecho, a lo que ella respondió,- lo siento, no tenemos muchos hombres interesantes por aquí, sin embargo debo denunciar, que trataste de golpearme-, acto seguido, ella empezó a gritar que un hombre desconocido intentó golpearle; a los cinco segundos del acontecimiento las religiosas salían de todas partes a lo que Demián respondió como sabía, salir corriendo….

Iba bajando hacía la salida, precipitadamente, solo podía escuchar dos cosas en todo ese universo extraño en el que él se encontraba, una era sus latidos, y otra eran esos pasos ahora totalmente agresivos y  penetrantes que parecían como si alguien aferradamente escarbara en los recuerdos encerrados de otro tiempo, en este mismo, donde no cabía más que el ruido cansado de sus pesados zapatos enterrados en el ático, ya resignados a no encontrar y sin ningún otro propósito que destruir. Antes de hacer algo estúpido, frenó bajando las escaleras, miró hacia ambos lados,  no había nada a su izquierda, a su derecha había dos cosas, otro grupo de chicos con la misma mirada, con la misma biblia, como los anteriores y una ventana de cristal, cristal fino y frágil, cristal que para alguien atrapado, simboliza la diferencia entre la libertad y el encierro; sin pensarlo dos veces, saltó por la ventana, girando en el aire como moneda lanzada a la suerte, azotó en el piso, pero se levantó como si nada, agarró un poco de distancia y se paró a media calle a modo de admirar la pesadilla que había superado y entonces leyó: “La Divina Elocuencia del Señor: Pensión y asilo para jóvenes con problemas espirituales”, se pregunto porque nunca había visto ese anuncio y después de una breve sacudida, siguió corriendo, al ir movimiendo sus brazos y piernas a toda velocidad, alcanzó a notar una hoja de papel asomándose por el bolsillo de su pantalón, siete cuadras después y considerando que estaba a salvo decidió leerlo,  – Carol estará en el lugar donde se conocieron, llega a las once de la noche y dice que espera verte”- , Demián desconcertado de cómo y cuando le habían dado el mensaje, caminaba bajo la calle cuando se dio cuenta de algo; los pasos cada vez más agresivos, cada vez menos arrulladores, esos pasos que le habían quitado la concentración y lo habían hecho ser el motivo de burla de los chicos, que lo habían ayudado en parte a escapar, esos pasos,  se habían cansado por un momento pero aún seguían ahí….

 

 

® Hecho en México, todos los derechos reservados 2009.

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Mareos Distantes….

24/06/2009

La maleta y la guitarra estaban todavía empacadas, pero él estaba tan cansado que necesitaba salir por un cigarro, para relajarse un poco y despertar, solamente estaría esa noche en la ciudad y quería conocerla, mañana partiría nuevamente a un lugar un poco más alejado, menos civilizado, pero no por eso menos interesante. Habían sido aproximadamente unas doce horas del viaje, pero por fin ya estaba ahí. Salió del cuarto y empujo el botón del elevador. Entró al elevador y notó tres personas en él, las primeras dos eran un par de ejecutivos, de trajes negros similares, camisa blanca y corbatas similares, lentes de sol similares, portafolios similares, expresiones similares, pero aún así eran un poco distintos, la tercera persona era una mujer de unos cuarenta y dos años que se veía serena y concentrada en un pensamiento a la vez. Subió al elevador, se recargo hasta en la parte posterior,  mientras las puertas se cerraban,  con ellas también sus párpados se cerraron por un momento…

-Sonó la campana del elevador, desperté, y enseguida vi que yacía acostado, en el piso del elevador, desnudo pero sin frío, un poco cansado y un poco adolorido, con zumbidos en mi cabeza y vibraciones en el cuerpo;  todo parecía indicar que había pasado una noche de fiesta, note después de tratar de recordar que hacía ahí sin éxito, a  la más hermosa escultura humana que jamás haya visto, la manera en quelas luces y espejos de elevador se reflejaban en ella, la hacía ver perfecta, frágil, una obra de arte bañada en dedicación por parte de un escultor bastante experimentado, un escultor que sabía exactamente que hacía y como lo hacía, cada línea dibujada en su cuerpo era hermosamente pensada,  estaban justo en donde debían, la simetría de su cuerpo era impecable y la cara hacía un juego perfecto con el cuerpo,  estaba frente a mí, descansando profundamente.  Llevé mi mano izquierda a mi cabeza y  descanse un poco  de lo aturdido que estaba en ese momento, todo volvía a ser borroso,  pero no estaba seguro si dolía realmente. Antes de desvanecerse otra vez por completo alcance a leer escrito en mí brazo Isabel Red, en letras rojas y grandes, acompañado de una serie de números. Todo se volvió borroso después de eso, pero sabía que la puerta se abriría, ya era solo cuestión de tiempo. Desnudo y aturdido uno pone resistencia al tiempo, pero no importa cuánto quieras o dejes desear, desde que inventamos el reloj, nos esclavizamos a un tiempo lineal.  Nos esclavizamos a cosas que nosotros inventamos, cuando ni siquiera nosotros estamos  convencidos de funcionar realmente bien. Desnudo y aturdido, la métrica del tiempo me arrollaría eventualmente…

Volví a abrir mis ojos y todo era más claro, por  un momento fue dar un respiro, como aquel que sale del agua para volver a adherir oxígeno a sus pulmones después de casi quedarse dormido, darse por vencido y estar totalmente cansado, súbitamente es arrebatado al aire de regreso. Las luces eran en extremo brillantes, ciertos reflejos dejaron una estela por un momento, había unas personas conmigo en el elevador, una mujer que se había subido un piso atrás, me saludaba de manera amistosa, su sonrisa era la única cosa con brillo verdadero de ahí, vi sus labios moverse pero solo pudo sonreír y estrechar su mano, el elevador paró, mi piso había llegado, solo ella y yo nos bajamos ahí, le cedí el paso y volví a mostrar mi sonrisa con cierta mirada con afecto por algún motivo que aún hoy no me puedo contestar, al salir me dijo que  haría una fiesta en su habitación,  me dijo que iría tan solo a comprar un par de cigarrillos y hielos, pensé que podría necesitar una mano así que me ofrecí a ayudarle, me dijo que nos íbamos en su coche, preguntó mi edad, sonriendo le dije que tenía los que fueran necesarios para ir a su fiesta, soltó una risa y me guiño el ojo.

Pasaron como diez minutos para que me diera cuenta que tan solo había visto sus ojos y su sonrisa  ni siquiera sabía el color de su cabello o que traía puesto, mi celular empezó a sonar rápidamente, era la llamada que había estado esperando, esta llamada decidiera mis próximos días y era importante tomarla lo más lúcido posible ya que sería larga y delicada, pero la batería murió al sonar, aventando su última chispa de vida a través de la pantalla, necesitaba el cargador, necesitaba hacer la llamada, le sonreí a mi acompañante musa potencial y le  pedí que me dejara cerca, debía regresar al hotel en ese mismo instante…

El final de una historia supone el principio de otra y este final sabe a principio, un gato se pasea por las ramas de los árboles del parque, salta y corre, dibujando figuras de gran agilidad con su cuerpo en el aire, cae al pasto respira y observa antes de continuar su camino, un joven se baja del auto, viene de copiloto, con una sonrisa que difícilmente podría borrarse, el diestro felino se acerco  a escuchar que era lo que  hacía tan feliz a este muchacho. –Oye pues ya me sé el número de tu cuarto, en cuanto pueda iré a visitarte, tengo que hacerme cargo de unos negocios primero, dame tu celular y yo te llamo-. Sacó el celular y recordó que no tenía batería; -¿Apuntas el mío?, ¿tienes un lapicero o algo con lo que pueda apuntarme tu nombre y tu número?, por cierto ¿Cómo te llamas?-.

-Ja, ja, ¡no me traje mi celular yo tampoco! Y lo único que encontré fue este plumón, es cierto, ¿cuál es tu nombre?-, dijo ella con sonrías que empezaba a lastimar sus mejillas pero no era incomodo, era más bien inevitable.

Él se quedó viendo detenidamente al plumón, poco a poco todo empezaba  a armarse en su cabeza, todo tomaba forma, se quedó exhorto en sus pensamientos y ella tomó un poco de aire por un momento para decir, -mira yo me llamo Sofía-, le tomó la muñeca con una mano y con la otra empezó a escribirle su nombre y debajo su número celular, la cara de asombro que poseía él en su expresión no daban señas de una sonrisa reciente, por ese motivo el no podía escuchar todo lo que Sofía le decía,- mira te voy a poner Sofía Red,  por si conoces a alguna otra Sofía de aquí a que nos vemos, para que me recuerdes mejor y no olvides el color del plumón para que no olvides cargar tu celular-, y se regalaron un suspiro.

El auto da vuelta hacía la izquierda, se aleja lentamente del parque donde, un gato no sabe si saltar o deslizarse, no sabe si voltear o si moverse, no sabe si dejar de ver a ese joven que al parecer, se le ha olvidado cerrar la boca, pero tiene cara de que cuando la cierre se volverá bastante confiado…

® Hecho en México, todos los derechos reservados 2009.

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Esclavo de tu propia ansiedad…

04/05/2009

Esas eran las únicas tres palabras que él pudo entender de todo lo que habían dicho, que sí bien  había escuchado no la estaba oyendo del todo, y aún así, esbozó una sonrisa y encendió el cigarrillo. Lentamente por fin acomodas tu labios alrededor del filtro, saboreando, inhalando, tan solo un poco de muerte, de todas formas, ese no es el primero, además siempre hace frío un domingo por la mañana ya que la neblina despeja, y gracias al sol ves ya todo claramente; inhalar, exhalar, el cigarrillo; ese veneno, ya está a salvo en tus pulmones, pero qué más da, todos morimos de algo…

Empiezas a recordar, hace un par de minutos antes, te levantaste y esperabas fumar un cigarrillo, pero los de tu cajetilla, ya se habían ido, evaporado y sus cadáveres yacían en el piso;  su aroma en las manos y los dientes de la ansiedad en persona, entonces rápidamente te dirigiste a pedir uno, de repente te nació una sed que antes no tenías, una sed muy poco común, sed de humo, esta vez, sería nicotina. Ya por fin tenías un cigarrillo en tus manos, dispuesto a evaporarse por ti, ahora necesitabas al verdugo, dicen que lo bueno del infierno, es que no necesitas encendedor, pero aún no estabas ahí, así que sabías que tenías que pedir uno, fumar, disfrutar, uno más, uno más….

Pero deberías ponerte a pensar de verdad, que tanto es “tantito”, probando, probando, pulmones probando, está bien, parece que todavía sirven, ¡buenas noticias!, al parecer, por ahora, esto sigue…

Vas a la mitad y ahora de verdad empiezas a analizar, sino te pudiste equivocar, y si era que en efecto de verdad lo querías, el humo del cigarro treinta y seis, es especialmente pesado, seco, plateado corrosivo, tal vez pudo haber sido que deseabas algo más, algo distinto, tal vez líquido, quizá plastificado, en vino, en líneas, o ya encapsulado.

Mientras pensabas, no dejabas de fumar, entonces ya es que entiendes, porque es que aquella voz que tú te imaginabas, no paraba de cantar que de entre otras cosas,  eres esclavo de tu propia ansiedad…
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Personalidades Aleatorias…

28/03/2009

-A ver, hagamos esto de una vez, antes de que, alguien más lo haga, espera, espeso, denso, y gris como la niebla, hija de la madre luna, bajo una encanto, gris, ondulado….

¿Será correcto o perecerá en el intento?, como toda bondad, en el sistema solar en el que estamos viviendo. Vaya suerte, de entre todo el universo infinito, me viene a tocar aquí…

La gente, ¿pensará en los pensamientos que tendremos nosotros?, ¿pensará que los pensamos?, ¿pensará que en realidad si es algo más de lo que saben ellos?, en este gran antro que explota dentro de una estrella, tal vez ya me fui demasiado lejos, tendré que frenar un poco….

¡Gracias por leer mis pensamientos!, así podrás ayudarme, pensaba Jaime, que si era acaso así como se agradecerían entre las voces de las personalidades, de esas personas, hospitalizadas como su tío Armando, con trastorno de múltiples personalidades, que alegaba con toda elegancia y calma, a un guardia del hospital donde estaba internado, que todo era posible en esta vida y que todos teníamos mínimo tres personalidades en nosotros, solo que su problema había sido que dos de las tres, eran totalmente polares y las tres distintas en géneros al mismo tiempo, que tan solo era el uno por ciento de la población, los que eran algo así y que era un error de fábrica del capitán…

Caminaba bajo su gorro entre un río de gente mojándose por una lluvia de otoño despiadada, mientras que el agua le corría por toda la cara y le entraba por la garganta, una tarde inglesa, una gran ciudad, una gran calle, una gran iglesia y un gran baile trágico en medio de la Plaza donde la pareja principal se separa al final, abandonando a uno en el gran agujero del enamoramiento, del cual te puede tomar para siempre el poder trepar, el poder salir…

Y del otro lado del mundo bajo el duro sol del campo, Mauricio caminaba convencido, que él sería. Caminaba hacia el cuartel donde esta puesto ya todo para desatar el primer día de la revolución de uno de esos nuevos países en América. Yo seré la nueva vida que adorarán, yo estoy hecho de oro y no de bronce y yo voy a hacer que me laman las botas. Entró decidido a dar el discurso para inaugurar la guerra, empezó diciendo algo más o menos así…..

¡Señor futuro, quisiera decirle, que yo poseo sus derechos de autor en este país, y el futuro ya está dictado, así que lamento decirle que…. este país es nuestro para controlar su destino, de ahora en adelante!

Miguelito se le queda viendo fijamente los ojos a su padre mientras los ojos del padre están fijamente en la televisión, como si hubiera un tubo invisible que comunicara sus secos ojos con la seca y brillante pantalla de la T.V., donde proyectaban una biografía en documental, de un famoso libertador Americano y Miguelito pensaba que porque se quejaba tanto su padre de su peso, apariencia y de su trabajo, sino hacía otra cosa que comprar, cosas que no necesitaba y malgastar el dinero, y cuando no compraba, era porque veía en ese rectángulo, café y pegajoso, que era lo siguiente a comprar. Miguelito ya estaba demasiado grande, pensó su madre, lo agarro de la mano y lo llevo a sentar junto a su padre; Miguelito ya podía ver Tele!, Miguelito ya era lo suficientemente grande, podía dejar de analizar y empezar a comprar…

-Bueno, como dije hace rato, hagamos esto de una vez-, lo repitió una vez más y dejo marcado su aliento en vapor que salía de su boca, debido a esa fría noche. Y estiró sus alas de plumas violeta obscuro tornasol, volaba hacía su muerte, pues todos lo hacemos realmente, ya que a menos que volará al pasado, el tiempo no le regresaba vida…

-Parpadea.-, -¿porque oigo las órdenes que le doy a mi cuerpo?-, -siento que me hicieron más lento, o de muchos cuerpos que no son míos, y me cuesta más trabajo coordinar-. -Recárgate pero trata de caminar, abre los ojos bien, y no olvides tu nombre.-pensaba él,- Frankenstein.-

Claro que no, no hay mentiras en el amor, pues este es de naturaleza trágica, y no puedes mentirle a algo que desde el principio estaba destinado a una hermosa tragedia….

Yo solo soy el cuerpo portador del mal, no el mal en sí, como alguien convirtiéndose lentamente en vampiro, va sucumbiendo a esta condición…

El padre Ortega, daba su declaración lentamente contada, declarándose culpable suavemente, echando de cabeza a uno que otro “gran nombre” de la ciudad, lograrían para él a cambio de eso, libertad bajo consultas de psiquiatrías supervisadas y renunciaba a profesar cualquier tipo de religión por el resto de su vida, por su confesión acerca de los adulterios cometidos y actos sexuales involucrados con niños, el Padre Ortega sellaba un retiro en una pequeña casa de campo en la playa de donde él es originario, consumiendo pastillas que lo harían sentir lento y tranquilo, hasta que le llegara su hora de partir de este mundo, a ser juzgado para ver si entraba al lugar del que tanto, alguna vez en su vida, había profesado o estaría sentado del otro lado, ardiendo en pastillas.

® Hecho en México, todos los derechos reservados 2008.

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“Te imagino pelirroja”

16/03/2009

-Te imagino pelirroja, te imagino libre y salvaje, te imagino pelirroja y tan apasionada, como intenso tu cabello, te imagino mágica, rítmica, musa, interesante, incomprensible, que sigues como siempre te he conocido, porque siento que desde siempre te he conocido, jamás te he entendido, pero definitivamente siento que te conozco de siempre…- murmuraba Oscar en su cuarto, atado a su cama, asegurado con una camisa de fuerza, pero con una mirada tan ausente, que hasta podría pensarse, que estaba cómodo.

Oscar volteó y se le quedó viendo a un espacio vacío de la habitación, fijamente, mientras levantaba la cabeza y tensaba su cuello, decía,- Déjame contarte la historia amigo mío…- el guardia pasaba por el pasillo fuera del cuarto de Oscar, se acerco un poco al cuarto para checar que todo estuviera en orden, escuchó lo que Oscar estaba diciendo, se imaginaba que Oscar le hablaba al espacio y que en otras palabras solamente decía…. -Tengo tan dulces memorias tocando en mi cabeza, déjame tocarlas para ti.- El guardia sonrió con una mirada amistosa, movió la cabeza expresando un no, y siguió su camino.

-Si bueno, mira la historia comienza más o menos una noche que cambio mi vida. Yo la vi y la noté ausente, distante y yo mismo admito no me vi bastante interesado, lucíamos totalmente distintos, ajenos a nuestro mismo universo, pero por algo igual me acerque, no podía dejar de verla, no podía, no quería, su imagen cada vez se me mostraba más grata ante mis ojos, cada momento, ganaba brillo; ella volteó y sonrió en el momento perfecto, de algo que le habían dicho, ella me vio con una gran sonrisa en la boca, me contagió la sonrisa, le hice un gesto de saludo, al que respondió tranquilamente, y no pude dejar de mirar, estaba asombrado, unos minutos más tarde, ella me vio un par de veces más, mientras prendía un cigarro, mientras le servían hielos en su vaso, siempre esperando el momento exacto para probarme, si de verdad estaba viendo.

Yo nunca me consideré un poeta, menos un escritor, jamás un gran artista, ¿sabes?, siempre he sido un tipo tranquilo, dentro de lo que cabe normal, me gusta un poco el deporte, escuchar música, y salir de vez en cuando, no me entiendas mal, sé que no parece así, cuando me ves en una camisa de fuerza atado a una cama, ¿cierto?, bueno mira, tienes que darte cuenta, el amor hace a uno hacer cosas, cosas, distintas…-.

-El pianista del lugar, estaba tocando algo suyo, original, bastante alterno y mientras que yo estaba maravillado de cómo, cuándo empezó esa canción, que simplemente no entendía, en una noche en la cual me preguntaba porque exactamente había ido a ese lugar, porque no pude dejar de verla y porque ella sonreía mientras caminaba hacía mi, a pedirme que bailara, ella dijo que le encantaba aquello que sonaba en el lugar, todo eso era algo que no entendía…. -.

-Nuestro baile fue tan dulce, de amigos, no de otra cosa, inocente, divertido, simplemente todo estuvo un poco más claro, por un par de minutos. Me regalo un beso esa noche, no debió de hacerlo, fue bastante atento de su parte, medicina natural para la sangre, lo juro.-

-Le llame un par de veces, pero siempre estuvo ocupada, aunque jamás ausente de mi pensamiento, un día caminando por la ciudad, me la encontré, y no la deje ir hasta que tuviera tiempo de ir a cenar, así que fuimos a cenar y noté que no la conocía bastante, hubo veces que se puso pesado el ambiente, opinábamos totalmente distinto de algunas cosas, queriendo hacer reír, la hice enojar una vez, dijo algo que incluso me atacaba a mí, ¿sabes?, pero en cosa de 15 segundos, alguno de los dos decía algo realmente gracioso, y todo estaba bien otra vez, reíamos eternamente como dos niños que contemplan una buena travesura de la cual salieron impunes, bastante extraño, la acompañé a su casa y no sabía cómo sentirme con respecto de la noche, porque a pesar de haber tenido esas discusiones que obviamente no planeabas, me la había pasado bastante bien, así que no sabía que pensar, entonces no pensé en eso por un rato.-

-Habrá sido una cuestión de un mes yo creo, pero jamás me marco, me la volví a encontrar en otro lado, con alguien, lo más extraño es que al verme, lo vio y sonrió nerviosa, como si supiera que me disgustaría, se acercó me saludó y me presentó a su amigo, aclarando su condición de amigo y cualquier cosa que pudiese suscitar un mal entendido, obviamente yo no esperaba una reacción así, había tratado de no pensar en ella después de todo, le volví a dar mi número y le comenté de un par de planes que tenía acerca de viajes, conciertos y excursiones que haría durante el mes, y que si le gustase el acompañarme haría de todo eso un grato recuerdo, era un mes muy activo, lo juro. Hasta la última semana, cuando estaba más inmerso en otras actividades que en el grato ocio de recordarle, fue que me marcó a las 3:30 a.m., para hablar conmigo, para decirme que la próxima semana me acompañaría, que extrañaba mi compañía, que había escuchado esa canción del día de cuando nos conocimos, que ya era famosa en la ciudad, que había viajado un poco ella también por ahí, que ya sabía que canción bailaría en su boda, que ya tenía una nueva amiga bastante peculiar, y que entre otras cosas me abstuviera de hablarle de otras mujeres mientras hablaba con ella, empezó a poner inconscientemente unas reglas de lo que no debía hacer para mantenerle y yo estaba maravillado, su sinceridad, la encontré dulce y melancólica a la vez, de experiencias cansadas, que ella pedía no repetirse, con esto, me hizo caer bajo un hechizo, todo se hizo más lento, tomo sentido, tomo sentido…-.

-Salimos, tuvimos un par de días mágicos y jamás nos volvimos a separar por meses, éramos como la enfermedad y el antídoto a la vez. Un día tuve que salir, mi empresa se había asociado con una más grande y debía viajar a un congreso donde tal vez me ascenderían de puesto, pero ella no pudo venir conmigo, en fin…-.

-En el congreso, empecé a notar que todo el mundo me veía de una forma extraña, de una forma que jamás había notado, pero creo que no había notado mucho estos últimos meses, aquello era perfecto, pero también tuve la oportunidad de socializar con otra gente, y me daba cuenta que se decían muchas cosas acerca mí, y pensé que era muy curioso que todos en la empresa se conocieran, que conocieran a todos, no los recordaba tan amables, pero en realidad todos conocían a tan solo unos de cuantos, y ser uno de esos o era bastante bueno o era bastante malo, me di cuenta que solo eran amables, para poder tener un pretexto, de hablar a tus espaldas, y si eras de los extraños, no te agradaría. Yo era uno de esos y supuse que eso no era bueno, nos llevaron a una plática diferente, solo a algunos, a los diferentes, la plática era acerca de drogas y stress en el trabajo, pero yo seguía sin entender que estaba pasando, todas las tardes, antes de la cena con todos, iba a sesiones psiquiátricas, se me acusaba de hablar solo, ausentarme del trabajo por días, cada vez más frecuente, y presentar conducta ausente en el trabajo, no sabes lo frustrante que se sintió; conviví y demostré que no estaba loco, al final del congreso, hasta hice un par de amigos, pensaba todo lo que tenía que contarle, y lo que ella tendría que contarme. El problema fue cuando alguien en la cena, trajo al tema en forma de broma, que con quien hablaba, cuando lo hacía solo y sonreía, ¡ jamás he hablado solo!, así que dije, que yo no recordaba hablar solo, que o hablaba con alguien del trabajo o hablaba con mi chica, cuando se dignaba a ir por mí al trabajo, pero nadie la conocía, y de repente todos volvieron a verme, como lo hacían el primer día.-

-Aprovechar lo que llaman, un momento de lucidez en mí, era lo que querían, para asimilar mi deficiente realidad, no pude creerlo, de ahí todo lo fui perdiendo, falta de motivación dicen, depresión severa, que sé yo, digamos que el brillo dejo de aumentar, tratando de jugar a poeta, pero en palabras reales, yo deje de ser tolerante sabes, todo perdió importancia, todo se volvió tan vacío, deje de dormir, llegó a haber días en los que todo era más gris, incluso veía al sol salir frente a mí y solía gritarle ¡yo no duermo desde hace un par de meses porque tú no brillas igual!, esa era la consecuencia de no poder apagarme un rato durante tanto tiempo, no podía y no quería, todo carecía de un motivo, recuerdo que mi comida tenía ceniza encima y mi jugo un toque de vodka, incluyendo la leche del cereal, al desayunar, aunque rara vez, solía comer algo. –

-En fin, la reporté desaparecida después de un par de meses, yo sé que hice mal al esperar tanto, pero surgieron mis dudas, ¿entiendes?, no es fácil confiar si quiera en ti mismo en estos días, un día llamaron, creían que la habían encontrado, encontraron el cuerpo de una mujer con un rostro borrado por un aparatoso accidente automovilístico del cual fue víctima, al ir manejando en estado inconveniente.-

-Tomé la llamada tranquilamente, pero al colgar algo dentro de mí se venció, era como si estuviera hecho de esculturas de cristal, formando un soporte y por mis oídos se colaba una pesada bola de boliche que se dirigió directo a estas, dejando no más que polvo en mí..; recuerdas eso que dicen que muerto el perro se acabó la rabia, pues no es cierto, para matar la rabia hay que atacar a la enfermedad en sí y no al portador, pues al parecer mi portadora estaba muerta, pero la enfermedad, era más latente que nunca.-

-Llegué a donde me citaron, recuerdo que tenía la bolsa del cuerpo frente a mí, me preguntaron si estaba listo, pero yo no entendía porque tanta demora. Me mostraron el cuerpo, lo admire lentamente al instante, centímetro a centímetro, el parecido era asombroso, pero no era ella, no era ella, no lo era, no lo era. No lo era, perdí un poco el control, resulta que era una falsa alarma y simplemente me desvanecí, cuando regresé, pensé que mis manos sangraban, pero no me dolían, entonces me di cuenta que solo estaban llenas de sangre, después note que la sangre provenía de dos médicos forenses, que al parecer yo, había matado, mal día para salir de mi casa, te lo juro…-.

-Fui juzgado, ¡y lo mejor que me pudo conseguir mi abogado fue esto sabes!, pero no creo estar loco, sé que esta por ahí, solo juega conmigo, solo juega conmigo….-.

Ramón venía de regreso, de vigilar un par de celdas más, a checar a Oscar, era hora de su medicina, un par de inyecciones, para mandar a dormir al campeón que tanto le gustaba madrugar, sabía que lo relajaría un poco, ya que cada vez tendía a ponerse más alterado y eso no era bueno.

Un par de horas después Oscar despertaría, trataría de recordar en donde estaba, cuál era su nombre, su realidad, fijaría la vista en un punto al aire y por ese momento y solo ese, por ese instante, no poseía una mirada ausente, solo para perderla infinitamente más profundo al instante siguiente.

A Ramón le parecía que Oscar hablaba con el sol y por eso le gustaba madrugar y hablar mientras los rayos entraban por la ventana de su existencia, a través de la ventana de su cuarto, solo para volver a empezar, eternamente, una vez más…

-“Te imagino pelirroja, alegre y loca… te imagino pelirroja….”-.

® Hecho en México, todos los derechos reservados 2008.

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Lo que miras y lo que oigo…

09/03/2009

-Yo puedo seguir tu juego, seguro que sí!…-

-¿Qué juego?-, preguntó José, escribiendo, tratando de recibir inspiración.

· Ja, ja, ja, ja, ja,- reía José al verlo y pensar, en lo que había escrito, y  en lo que él había dicho.

La verdad es que nadie, puede saber que piensa alguien de algo, la verdad es que podemos ser, en efecto, buenos especuladores pero nada más. Nunca ha sido fácil saber jugar al juez y a la víctima.

José se recostó, el humo del incienso se dispersaba sobre su cabeza, recargado en una suave y fría almohada, en un suave y frío cuarto.

-Te imaginas que un ciego de repente, pudiera ver?-, dijo José

-Todo el mundo tiene su perspectiva de cómo es el mundo, la de ellos cambiaría, ¿cómo soñarán?, no tienen conocimientos verdaderos, ¿sueñan a obscuras?, ¿recrean tan sólo la sensación de la tentiva?.- disparaba preguntas al aire José, mientras escribía.

-El color; el color lo volvería loco.- le dije seguro, mientras acosaba con el oído detalladamente un “solo” de saxofón de alguna canción de acid jazz que tanto me gustaba y que en esos momentos era que sonaba en el cuarto -un sordo que pudiese oír!- grité sin darme cuenta, instantes despúes término la música y vino un silencio lo suficientemente largo, como para dar un trago y escuchar como mi garganta dejaba deslizar el té hacía mi estomago, entonces me di cuenta de lo que estaba diciendo, así que me paré de la cama, mire a José directamente a sus ojos, y hasta que no estuve seguro que me veían,  le dije,- sería como una violación, tú tienes tu espacio, tu calma, tu silencio…-.

José, seguía escribiendo en su máquina de Braille, volteó hacía donde se encontraba mi voz e hizo un gesto extraño al escuchar lo que dije; siendo sinceros, yo solía jugar a tener conversaciones mentales con él, me imaginaba como sería su voz, me imaginaba como sonaba un saxofón, me imaginaba que él veía cuando quería ver, me imaginaba, que él imaginaba también…

® Hecho en México, todos los derechos reservados 2008.

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A mayor intento, mayor derrota…

07/03/2009

-Mira,- dijo entrando por la puerta – ambos sabemos que no soy perfecto, ambos sabemos que nada lo es, he llegado hasta aquí porque ¡no aguanto más!- ella intentó callarlo, debido a la preocupación de crear una escena en su nuevo trabajo, uno de tantos restaurant-cafeterías de New York, pero solo logró que él perdiera la paciencia al sentir que si bajaba la voz, ella lo haría callarse por completo y todo el valor recurrido para llegar hasta ahí sería en vano, por lo que empezó a alzar la voz, que era lo que ella justamente quería evitar. Prosiguió como si ella tan sólo le hubiera pedido que alzara la voz.

- He visto el atardecer perderse en tus ojos, he pensando en mí dirección a futuro por la falta del aroma de tu pelo, he amado mi pasado porque tú estabas ahí y he descubierto cómo el sueño y la comida son cosas que están en un segundo plano si de ti es que se trata; quiero saber cómo fue que llegamos hasta aquí, me he desvivido pensando, ¿qué fue lo que hice mal? y admitiendo que mereces algo mejor- Marcos dio un breve suspiro, la emoción empezaba a provocar sudor, bajó el volumen y la velocidad de su voz-. Sabes que no soy de cumplidos, que es una maldición mía el ser callado y frío, orgulloso por tiempos y un imbécil de tiempo completo si es que de entenderte se trata, pero a estas alturas ya deberías saber lo hermosa que eres, que tus ojos son unos espejos preciosos, que tu forma de ser es la correcta y que tu sonrisa es precisamente lo que estaba buscando en este mundo gris y frío-. Hubo un breve silencio, por su parte Marcos se sintió incomodo al darse cuenta de que era un silencio compartido entre cincuenta personas; y a la vez un silencio relajante, ya que poseía toda la atención de Fernanda. Tomó un poco de aire y continuó- tal vez no esté listo para dar el paso y tal vez soy de la opinión de que nada es para siempre, pero he pensando una y otra vez acerca de esto y el único instante en el que no pienso en esto es porque estoy pensando en ti. Llegué a la conclusión de que hay cosas que no deben de pensarse dos veces a menos que se quiera dudar, por otro lado sacar la probabilidad es bastante imposible, pero sólo quiero intentarlo… sé que si de ti se trata querré intentarlo día con día y minuto a minuto, así que perdona lo improvisado de esto. Venía decidido balbuceando lo que te diría de camino, cuando me di cuenta de que me faltaba algo, y este fue el primero que se me cruzó en mi camino.- Sacó una pequeña cajita de su gabardina, con las manos temblando; ella sintió que se desvanecía, en sus peores y mejores sueños ella había tenido esta escena. ¿Cuál era la única diferencia entre estas? En una de estas ocasiones esa persona era alguien diferente.

Abrió la caja y un anillo se asomó al mundo, brillante y fino, con ojos de rubí y labios de esmeralda, e hincándose en el piso, Marcos le dijo- Fernanda, hazme el hombre más feliz de la tierra, ¿te casarías conmigo?-. Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas, pero eran por motivos diferentes; pánico por una respuesta de un lado y tristeza por una pregunta del otro, no son motivos tan diferentes si del sabor de las lágrimas se trata, pero en este caso estos motivos estaban bastante separados. Rompió a llorar y lo abrazó en el piso, donde Marcos estaba arrodillado mientras una ola de aplausos lo bañaba en su cálida gloria. La calma invadía todo su cuerpo, pero este sentimiento no le duraría mucho, ya que en cuanto Fernanda pudo tomar un respiro le susurró al oído -No te amo, no te merezco, no se cómo pagarte lo que por mí has hecho, pero lo siento, no siento lo que tú por mí, jamás lo he hecho. Sé que la pelea del otro día fue estúpida y todo se salió de control, pero yo así lo planeé-, tomó otro respiro y prosiguió,- te agradezco por todo este par de años, fuiste tú el novio perfecto y esa fue la única razón por la cual seguí junto a ti tanto tiempo, pero no te amo, nos hemos engañado- y las lágrimas volvieron a brotar desde los ojos de Fernanda, solo que esta vez poseían un cierto sabor a alivio.

Él se hallaba en una especie de shock encantador, uno de esos donde sólo ves, mas no sientes y la información que recibes es tan fuerte que no la piensas, sólo estás ahí esperando a que un rayo de esperanza te aclare la vida, -espero algún día me perdones-, concluyó Fernanda, – este problema no tiene remedio, es de mi naturaleza; jamás amaré un hombre, no es exactamente mi destreza y lo siento pero debo ser franca, no puedo más con las pesadas cadenas de mi alma que día a día me están matando- .

Él se levantó, la tomó de los hombros y la alejó un poco sin decir una palabra, se dio la vuelta y abrió la puerta; desapareció con el sonido de la pequeña campana de viento sujeta en la parte superior de la puerta, campana usada para indicar cuando alguien entra, cuando alguien se va, no indica derrota o triunfo, ni el sentimiento con el cual la persona se marcha, solo entradas y salidas, solo eso…

Se marchó con el anillo ahí enterrado en una almohadilla dentro de la caja de la joyería; la joyería que alguna vez Fernanda le dijo a él que era su favorita de todo el mundo. Aún seguía en shock, había sido la derrota más grande de su vida, ni siquiera notó que estaba a mitad de una lluvia torrencial, todo permanecía en silencio alrededor de él, hasta que el agua entró suavemente a su boca…

® Hecho en México, todos los derechos reservados 2008.

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DESIDERATA

07/03/2009

DESIDERATA


Escucha entonces la sabiduría del sabio:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,

y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.

Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.

Di tu verdad tranquila y claramente;

Y escucha a los demás,

incluso al torpe y al ignorante.

Ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,

pues son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás,

puedes volverte vanidoso y amargado

porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, así como de tus planes.

Interésate en tu propia carrera,

por muy humilde que sea;

es un verdadero tesoro en las cambiantes visicitudes del tiempo.

Sé cauto en tus negocios,

porque el mundo está lleno de engaños.

Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;

mucha gente lucha por altos ideales

y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo.

Especialmente no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto al amor,

porque frente a toda aridez y desencanto,

el amor es tan perenne como la hierba.

Acepta con cariño el consejo de los años,

renunciando con elegancia a las cosas de juventud.

Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,

pero no te angusties con fantasías.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Más allá de una sana disciplina,

sé amable contigo mismo.

Eres una criatura del universo,

al igual que los árboles y las estrellas;

tienes derecho a estar aquí.

Y, te resulte o no evidente,

sin duda el universo se desenvuelve como debe.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios,

de cualquier modo que Le concibas,

y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,

mantente en paz con tu alma

en la ruidosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,

éste sigue siendo un hermoso mundo.

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.