En lo que te vas…
14 ago 2010 Dejar un comentario
in ALTERNATIVO, CUENTO, indie, literatura mexicana, modernismo literario
-Bueno después de todo morir de esta manera no es tan malo,- pensaba Arjen mientras intentaba de ordenar sus ideas, una súbita serie de sucesos, habían puesto desde hace ya un par de minutos, su vida en algo que podrías llamarle dificultades técnicas.
-Recuerdo que… sufrí un golpe ¿o un accidente?, en el auto, hubo algo, perdí control de mi cuerpo, jamás se detuvo, avanzamos unos metros y luego dejamos de hacer ruido después de caer al río, si creo que fue algo así o parecido- Arjen se recapitulaba porque algo le molestaba, algo lo hacía más pesado y cansado, algo le asfixiaba, sentía como tenía rocas dentro del cuerpo y como cada vez, estas lo hundían más. De pronto algo dentro de su ser le causaba risa, pero no podía expresarla o recordar bien que era, había perdido control sobre su cuerpo y es que ya con ese tiempo sumergido, le empieza a faltar aire al cerebro, tan solo sus ojos le obedecían a esas alturas. Unos minutos después de que el agua entra a tus pulmones, ya lo más difícil ha pasado, cada vez te sientes más pesado y cada vez es más fácil dejarte ir…
Arjen había sido un hombre escéptico en vida, por instantes ateo, por momentos predicador de sus propias religiones, pero de repente era un hombre que empezaba a creer que algunas cosas eran inevitables. Quería explicarse por que no podía tan solo salir nadando de ahí, tomar un respiro y olvidar por una noche ese mal episodio de vida, pero no era así, no podía, ya no hacía y cada vez dejaba más de ser algo en este plano. -¿Porqué de repente no puedo controlarme?-, pensaba Arjen, se decía que tal vez en el choque, un golpe en la cabeza, pudo privarlo de movilidad, ¿pudo?, o es una mala broma de algo más grande que decidió ya no dejarme ver otro amanecer, o tal vez no era personal y solo era algo llamado destino…
¡Ahora recuerdo el chiste!, una de las voces en mi cabeza dijo,- ¡curiosos los pensamientos de un hombre muerto!, ¡Ja, ja ja!, pensaba pero no expresaba, Arjen se despedía riéndose de sí mismo, que mejor que reír para guardar la calma, en lo que te vas…