Personalidades Aleatorias…
28 mar 2009 1 comentario
in ALTERNATIVO, CUENTO, FILOSOFIA, indie, LITERATURA Etiquetas: angeles, ATIPICO, demencia, demonios, esquizofrenia, ficcion, historia americana, mercadotecnia, religion
-A ver, hagamos esto de una vez, antes de que, alguien más lo haga, espera, espeso, denso, y gris como la niebla, hija de la madre luna, bajo una encanto, gris, ondulado….
¿Será correcto o perecerá en el intento?, como toda bondad, en el sistema solar en el que estamos viviendo. Vaya suerte, de entre todo el universo infinito, me viene a tocar aquí…
La gente, ¿pensará en los pensamientos que tendremos nosotros?, ¿pensará que los pensamos?, ¿pensará que en realidad si es algo más de lo que saben ellos?, en este gran antro que explota dentro de una estrella, tal vez ya me fui demasiado lejos, tendré que frenar un poco….
¡Gracias por leer mis pensamientos!, así podrás ayudarme, pensaba Jaime, que si era acaso así como se agradecerían entre las voces de las personalidades, de esas personas, hospitalizadas como su tío Armando, con trastorno de múltiples personalidades, que alegaba con toda elegancia y calma, a un guardia del hospital donde estaba internado, que todo era posible en esta vida y que todos teníamos mínimo tres personalidades en nosotros, solo que su problema había sido que dos de las tres, eran totalmente polares y las tres distintas en géneros al mismo tiempo, que tan solo era el uno por ciento de la población, los que eran algo así y que era un error de fábrica del capitán…
Caminaba bajo su gorro entre un río de gente mojándose por una lluvia de otoño despiadada, mientras que el agua le corría por toda la cara y le entraba por la garganta, una tarde inglesa, una gran ciudad, una gran calle, una gran iglesia y un gran baile trágico en medio de la Plaza donde la pareja principal se separa al final, abandonando a uno en el gran agujero del enamoramiento, del cual te puede tomar para siempre el poder trepar, el poder salir…
Y del otro lado del mundo bajo el duro sol del campo, Mauricio caminaba convencido, que él sería. Caminaba hacia el cuartel donde esta puesto ya todo para desatar el primer día de la revolución de uno de esos nuevos países en América. Yo seré la nueva vida que adorarán, yo estoy hecho de oro y no de bronce y yo voy a hacer que me laman las botas. Entró decidido a dar el discurso para inaugurar la guerra, empezó diciendo algo más o menos así…..
¡Señor futuro, quisiera decirle, que yo poseo sus derechos de autor en este país, y el futuro ya está dictado, así que lamento decirle que…. este país es nuestro para controlar su destino, de ahora en adelante!
Miguelito se le queda viendo fijamente los ojos a su padre mientras los ojos del padre están fijamente en la televisión, como si hubiera un tubo invisible que comunicara sus secos ojos con la seca y brillante pantalla de la T.V., donde proyectaban una biografía en documental, de un famoso libertador Americano y Miguelito pensaba que porque se quejaba tanto su padre de su peso, apariencia y de su trabajo, sino hacía otra cosa que comprar, cosas que no necesitaba y malgastar el dinero, y cuando no compraba, era porque veía en ese rectángulo, café y pegajoso, que era lo siguiente a comprar. Miguelito ya estaba demasiado grande, pensó su madre, lo agarro de la mano y lo llevo a sentar junto a su padre; Miguelito ya podía ver Tele!, Miguelito ya era lo suficientemente grande, podía dejar de analizar y empezar a comprar…
-Bueno, como dije hace rato, hagamos esto de una vez-, lo repitió una vez más y dejo marcado su aliento en vapor que salía de su boca, debido a esa fría noche. Y estiró sus alas de plumas violeta obscuro tornasol, volaba hacía su muerte, pues todos lo hacemos realmente, ya que a menos que volará al pasado, el tiempo no le regresaba vida…
-Parpadea.-, -¿porque oigo las órdenes que le doy a mi cuerpo?-, -siento que me hicieron más lento, o de muchos cuerpos que no son míos, y me cuesta más trabajo coordinar-. -Recárgate pero trata de caminar, abre los ojos bien, y no olvides tu nombre.-pensaba él,- Frankenstein.-
Claro que no, no hay mentiras en el amor, pues este es de naturaleza trágica, y no puedes mentirle a algo que desde el principio estaba destinado a una hermosa tragedia….
Yo solo soy el cuerpo portador del mal, no el mal en sí, como alguien convirtiéndose lentamente en vampiro, va sucumbiendo a esta condición…
El padre Ortega, daba su declaración lentamente contada, declarándose culpable suavemente, echando de cabeza a uno que otro “gran nombre” de la ciudad, lograrían para él a cambio de eso, libertad bajo consultas de psiquiatrías supervisadas y renunciaba a profesar cualquier tipo de religión por el resto de su vida, por su confesión acerca de los adulterios cometidos y actos sexuales involucrados con niños, el Padre Ortega sellaba un retiro en una pequeña casa de campo en la playa de donde él es originario, consumiendo pastillas que lo harían sentir lento y tranquilo, hasta que le llegara su hora de partir de este mundo, a ser juzgado para ver si entraba al lugar del que tanto, alguna vez en su vida, había profesado o estaría sentado del otro lado, ardiendo en pastillas.
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Lo que miras y lo que oigo…
09 mar 2009 7 comentarios
in ALTERNATIVO, CUENTO, LITERATURA Etiquetas: ATIPICO, ficcion, intriga
-Yo puedo seguir tu juego, seguro que sí!…-
-¿Qué juego?-, preguntó José, escribiendo, tratando de recibir inspiración.
·Ja, ja, ja, ja, ja,- reía José al verlo y pensar, en lo que había escrito y en lo que él había dicho.
La verdad es que nadie puede saber que piensa alguien de algo, la verdad es que podemos ser, en efecto, buenos especuladores pero nada más. Nunca ha sido fácil saber jugar al juez y a la víctima.
José se recostó, el humo del incienso se dispersaba sobre su cabeza, recargado en una suave y fría almohada, en un suave y frío cuarto.
-Te imaginas que un ciego de repente, pudiera ver?-, dijo José
-Todo el mundo tiene su perspectiva de cómo es el mundo, la de ellos cambiaría, ¿cómo soñarán?, no tienen conocimientos verdaderos…
¿Sueñan a obscuras?, ¿recrean tan sólo la sensación de la tentiva?-. Disparaba preguntas al aire José, mientras escribía…
-El color; el color lo volvería loco.- le dije seguro, mientras acosaba con el oído detalladamente un “solo” de saxofón de una canción de acid jazz que tanto me gustaba y que en esos momentos era que sonaba en el cuarto -un sordo que pudiese oír!- grité sin darme cuenta, instantes despúes término la música y vino un silencio lo suficientemente largo, como para dar un trago y escuchar como mi garganta dejaba deslizar el té hacía mi estomago, entonces me di cuenta de lo que estaba diciendo…
Así que me paré de la cama, mire a José directamente a sus ojos y hasta que no estuve seguro que me veían le dije,- sería como una violación, tú tienes tu espacio, tu calma, tu silencio…-.
José, seguía escribiendo en su máquina de Braille, volteó hacía donde se encontraba mi voz e hizo un gesto extraño al escuchar lo que dije; siendo sinceros, yo solía jugar a tener conversaciones mentales con él, me imaginaba como sería su voz, me imaginaba como sonaba un saxofón, me imaginaba que él veía cuando quería ver, me imaginaba, que él imaginaba también…
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A mayor intento, mayor derrota…
07 mar 2009 9 comentarios
in ALTERNATIVO, CUENTO, LITERATURA, romantico Etiquetas: AMOR, HISTORIAS, MATRIMONIO
-Mira,- dijo entrando por la puerta – ambos sabemos que no soy perfecto, ambos sabemos que nada lo es, he llegado hasta aquí porque ¡no aguanto más!- ella intentó callarlo, debido a la preocupación de crear una escena en su nuevo trabajo, uno de tantos restaurant-cafeterías de New York, pero solo logró que él perdiera la paciencia al sentir que si bajaba la voz, ella lo haría callarse por completo y todo el valor recurrido para llegar hasta ahí sería en vano, por lo que empezó a alzar la voz, que era lo que ella justamente quería evitar. Prosiguió como si ella tan sólo le hubiera pedido que alzara la voz.
- He visto el atardecer perderse en tus ojos, he pensando en mí dirección a futuro por la falta del aroma de tu pelo, he amado mi pasado porque tú estabas ahí y he descubierto cómo el sueño y la comida son cosas que están en un segundo plano si de ti es que se trata; quiero saber cómo fue que llegamos hasta aquí, me he desvivido pensando, ¿qué fue lo que hice mal? y admitiendo que mereces algo mejor- Marcos dio un breve suspiro, la emoción empezaba a provocar sudor, bajó el volumen y la velocidad de su voz-. Sabes que no soy de cumplidos, que es una maldición mía el ser callado y frío, orgulloso por tiempos y un imbécil de tiempo completo si es que de entenderte se trata, pero a estas alturas ya deberías saber lo hermosa que eres, que tus ojos son unos espejos preciosos, que tu forma de ser es la correcta y que tu sonrisa es precisamente lo que estaba buscando en este mundo gris y frío-. Hubo un breve silencio, por su parte Marcos se sintió incomodo al darse cuenta de que era un silencio compartido entre cincuenta personas; y a la vez un silencio relajante, ya que poseía toda la atención de Fernanda. Tomó un poco de aire y continuó- tal vez no esté listo para dar el paso y tal vez soy de la opinión de que nada es para siempre, pero he pensando una y otra vez acerca de esto y el único instante en el que no pienso en esto es porque estoy pensando en ti. Llegué a la conclusión de que hay cosas que no deben de pensarse dos veces a menos que se quiera dudar, por otro lado sacar la probabilidad es bastante imposible, pero sólo quiero intentarlo… sé que si de ti se trata querré intentarlo día con día y minuto a minuto, así que perdona lo improvisado de esto. Venía decidido balbuceando lo que te diría de camino, cuando me di cuenta de que me faltaba algo, y este fue el primero que se me cruzó en mi camino.- Sacó una pequeña cajita de su gabardina, con las manos temblando; ella sintió que se desvanecía, en sus peores y mejores sueños ella había tenido esta escena. ¿Cuál era la única diferencia entre estas? En una de estas ocasiones esa persona era alguien diferente.
Abrió la caja y un anillo se asomó al mundo, brillante y fino, con ojos de rubí y labios de esmeralda, e hincándose en el piso, Marcos le dijo- Fernanda, hazme el hombre más feliz de la tierra, ¿te casarías conmigo?-. Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas, pero eran por motivos diferentes; pánico por una respuesta de un lado y tristeza por una pregunta del otro, no son motivos tan diferentes si del sabor de las lágrimas se trata, pero en este caso estos motivos estaban bastante separados. Rompió a llorar y lo abrazó en el piso, donde Marcos estaba arrodillado mientras una ola de aplausos lo bañaba en su cálida gloria. La calma invadía todo su cuerpo, pero este sentimiento no le duraría mucho, ya que en cuanto Fernanda pudo tomar un respiro le susurró al oído -No te amo, no te merezco, no se cómo pagarte lo que por mí has hecho, pero lo siento, no siento lo que tú por mí, jamás lo he hecho. Sé que la pelea del otro día fue estúpida y todo se salió de control, pero yo así lo planeé-, tomó otro respiro y prosiguió,- te agradezco por todo este par de años, fuiste tú el novio perfecto y esa fue la única razón por la cual seguí junto a ti tanto tiempo, pero no te amo, nos hemos engañado- y las lágrimas volvieron a brotar desde los ojos de Fernanda, solo que esta vez poseían un cierto sabor a alivio.
Él se hallaba en una especie de shock encantador, uno de esos donde sólo ves, mas no sientes y la información que recibes es tan fuerte que no la piensas, sólo estás ahí esperando a que un rayo de esperanza te aclare la vida, -espero algún día me perdones-, concluyó Fernanda, – este problema no tiene remedio, es de mi naturaleza; jamás amaré un hombre, no es exactamente mi destreza y lo siento pero debo ser franca, no puedo más con las pesadas cadenas de mi alma que día a día me están matando- .
Él se levantó, la tomó de los hombros y la alejó un poco sin decir una palabra, se dio la vuelta y abrió la puerta; desapareció con el sonido de la pequeña campana de viento sujeta en la parte superior de la puerta, campana usada para indicar cuando alguien entra, cuando alguien se va, no indica derrota o triunfo, ni el sentimiento con el cual la persona se marcha, solo entradas y salidas, solo eso…
Se marchó con el anillo ahí enterrado en una almohadilla dentro de la caja de la joyería; la joyería que alguna vez Fernanda le dijo a él que era su favorita de todo el mundo. Aún seguía en shock, había sido la derrota más grande de su vida, ni siquiera notó que estaba a mitad de una lluvia torrencial, todo permanecía en silencio alrededor de él, hasta que el agua entró suavemente a su boca…
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